El Atlético, rey de los comienzos… y rehén de sus finales

Redacción Atletimanía

El Atlético volvió a morder primero. Lo hizo en La Cartuja, ante el Betis (0-2), en una noche que recordó a los mejores tiempos del cholismo: intensidad, pegada y oficio. Los rojiblancos firmaron así su décimo partido consecutivo abriendo el marcador en LaLiga EA Sports, una estadística que habla de actitud, carácter y ambición. Pero también de algo que todavía se le escapa: mantener la ventaja hasta el final con la fiereza de antes.

Porque este Atlético, versión 2025-26, arranca los partidos con fuego, pero a veces se apaga antes de tiempo. Ocupa la cuarta posición, a ocho puntos del Real Madrid, tras un inicio irregular que mezcla buenas sensaciones con resultados que dejaron escapar por el camino. Cuatro empates —Elche, Alavés, Mallorca y Celta— y una derrota en Cornellà ante el Espanyol han frenado un poco el impulso del equipo.

Y, sin embargo, hay un dato que explica mucho: nadie entra a los partidos como el Atlético de Simeone. Ningún otro de los grandes ha sido tan constante en adelantarse. Mientras el Barça solo lo logró en cinco jornadas y el Madrid en ocho, los rojiblancos lo han hecho en las diez. Diez veces golpeando primero. Diez veces imponiendo su ley de arranque.

El mérito tiene valor europeo: solo el Bayern de Múnich puede presumir de algo similar en las grandes ligas. Los de Kompany, eso sí, han sabido mantener esa energía hasta el final: 13 de 13 victorias entre Bundesliga y Champions.

El Atlético, en cambio, ha visto cómo esa ventaja se esfumaba demasiadas veces. Espanyol, Elche, Alavés, Mallorca y Celta consiguieron neutralizar su gol inicial, y hasta el Madrid y el Rayo lograron ponerse por delante. Eso sí, ambos acabaron cayendo ante el empuje final de los del Cholo.

Los datos son claros: el Atlético es el mejor equipo de LaLiga en los primeros 15 minutos de juego, con siete goles a favor y solo dos en contra en ese tramo. Pero cuando el reloj pasa del minuto 60, el equipo se resiente. En los últimos 30 minutos, los rojiblancos serían octavos en esa clasificación virtual. Cinco de los diez goles encajados han llegado precisamente en ese tramo final, cuando las piernas pesan y la concentración se afloja.

En Champions, el guion ha sido diferente: solo ante el Eintracht (5-1) logró adelantarse; contra Liverpool y Arsenal, el Atleti mordió el polvo.

Pero más allá de los números, este Atlético transmite algo importante: sale con hambre, sale a morder, sale a ganar. Y eso, en un campeonato largo, siempre acaba marcando diferencias. Si logra volver a ser aquel equipo que no solo golpeaba primero, sino que también sabía cerrar el combate, habrá que volver a mirar muy en serio hacia el Metropolitano.

Porque, como diría Simeone, el partido hay que jugarlo minuto a minuto. Y este Atleti, cuando enciende la chispa, sigue siendo puro fuego.

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