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Redacción Atletimanía
El Atlético de Madrid volvió a mostrar su versión más reconocible ante su gente. Lo hizo en una noche de fútbol y redención en el Riyadh Air Metropolitano, donde los rojiblancos derrotaron al Sevilla FC (3-0) en un partido que se rompió en el segundo tiempo, cuando los de Simeone pasaron de la paciencia al vértigo, del control al castigo.
Los primeros minutos fueron de tanteo, con un Atlético que se asentó en defensa de cinco, con Giuliano Simeone y Ruggeri ocupando los carriles. El Sevilla, valiente, avisó por la izquierda con Isaac Romero, pero Hancko llegó a tiempo para cortar el disparo. El propio central eslovaco se animó después en el área rival, igual que Giménez, pero ninguno alcanzó a rematar las primeras faltas botadas por un activo Álex Baena.
El conjunto rojiblanco tardó en soltarse, pero cuando lo hizo, lo hizo de verdad. Sorloth tuvo la primera clara tras un error de Marcão, pero Vlachodimos salvó el mano a mano. Poco después, Nico González rozó el gol con una volea al poste, tras una combinación entre Sorloth y Baena que levantó al Metropolitano de su asiento. El gol se resistía, aunque la sensación era clara: el Atlético mandaba.
Al filo del descanso, otro envío largo de Oblak sirvió para que Sorloth peinara y Nico encarara a Azpilicueta, pero su disparo fue repelido por el meta sevillista. El primer tiempo murió entre protestas por un posible penalti sobre el argentino y un nuevo disparo alto de Rubén Vargas.
Del control al rodillo
El Sevilla arrancó la segunda parte con cambios y algo más de presencia en campo rival. Romero tuvo un cabezazo alto que pareció despertar a los de Simeone, que pasaron al modo “modo Atlético” cuando más lo necesitaban. En el minuto 60, un golpe claro de Nianzou sobre Giménez dentro del área acabó revisado por el VAR. Penalti.
Desde los once metros, Julián Álvarez no perdonó. Firme, seco, al lado izquierdo del portero. El 1-0 encendió al Metropolitano y al propio equipo, que olió la sangre.
Simeone movió el banquillo: Thiago Almada y Conor Gallagher entraron por Sorloth y Nico González, y el efecto fue inmediato. Apenas unos minutos después, el argentino robó un balón clave que cambió el partido. Giuliano Simeone presionó con fe, robó a Suazo un pase blando y, tras un eslalon eléctrico, sirvió el 2-0 a Almada, que solo tuvo que empujarla a puerta vacía. Gol coral, gol de hambre, gol de equipo.
El Atlético, ya desatado, buscó el tercero con un disparo alto de Gallagher y un mano a mano de Griezmann que se fue fuera por centímetros. Pero el “Principito” nunca se queda sin su capítulo. Ya en el tramo final, Griezmann selló la goleada con un derechazo cruzado desde la frontal, tras una asistencia de Almada que fue medio gol. 3-0 y fiesta en el Metropolitano.
Victoria de peso y mensaje al Barça
Con esta victoria, el Atlético suma 22 puntos y se consolida en la zona Champions, respirando cerca del FC Barcelona. El equipo rojiblanco volvió a ofrecer su mejor versión en casa: sólida atrás, vertical arriba y con un Julián Álvarez que no falla desde los once metros.
El Sevilla, en cambio, volvió a mostrar su irregularidad y suma su tercera derrota consecutiva en Liga, quedando anclado en la mitad de la tabla con 13 puntos.
El Metropolitano volvió a rugir, y el Atlético respondió. Otra noche más, el equipo de Simeone dejó claro que en su casa, cuando se enciende la chispa, nadie sale vivo.
