Crónica vs Union SG: Giuliano, el alma del Atleti en Europa

Redacción Atletimanía

El Atlético de Madrid volvió a sonreír en Europa. Lo hizo en casa, ante su gente, con un triunfo trabajado (3-1) frente al Union Saint-Gilloise que le devuelve la fe y lo mantiene vivo en la lucha por los octavos de la Champions. No fue un partido brillante, pero sí efectivo, de esos en los que el equipo de Simeone demuestra que sabe sufrir y aprovechar sus momentos. Y, una vez más, con el apellido Simeone como protagonista: Giuliano, el hijo del Cholo, volvió a ser el motor de la reacción rojiblanca.

El arranque fue espeso, con un Atleti atascado y el equipo belga atrevido. A los dos minutos ya avisó Schoofs con un disparo desde la frontal que inquietó a Oblak. Poco después, el propio portero esloveno estuvo a punto de protagonizar el susto de la noche con un mal control que casi acaba en gol. Pero mientras el Metropolitano contenía la respiración, emergía la energía de Giuliano para empujar al equipo hacia adelante.

El menor de los Simeone, incansable y eléctrico, fue el primero en cambiar el ritmo del partido. En una de sus cabalgadas por la derecha, se marchó con potencia de Sykes y sirvió un balón medido a Julián Álvarez, que con una volea precisa puso el 1-0 en el 39’. Gol made in Simeone: intensidad, robo, carrera y definición. El Atlético se adelantaba sin apenas haber generado peligro, pero con el alma que tantas veces le ha definido.

Antes del descanso, el poste evitó el segundo en un trallazo de Nahuel Molina y el VAR anuló un tanto a Griezmann por fuera de juego. La ventaja era mínima, pero suficiente para que el Metropolitano respirara. Tras el descanso, Giuliano volvió a ser el más insistente: buscó el gol con un derechazo cruzado tras ganarle la espalda al defensor, y contagió a los suyos con su energía.

El Atleti, sin grandes alardes, empezó a sentirse cómodo. Simeone movió el banquillo y la entrada de Sorloth dio aire al ataque. El noruego fabricó el 2-0 con una jugada potente por la derecha y un pase atrás que Conor Gallagher aprovechó con un misil a la escuadra en el 72’. El Metropolitano rugió y el equipo parecía tener el partido controlado… hasta que Sykes recortó distancias de cabeza en el 80’ y sembró la incertidumbre.

El tramo final fue un intercambio de golpes. Julián tuvo el 3-1 en sus botas tras un robo en presión alta, pero se topó con el meta Scherpen. También Sorloth falló una ocasión clarísima de cabeza, mientras el público pedía la hora. Pero cuando el partido agonizaba, Marcos Llorente, siempre con el motor encendido, cazó un rechace para cerrar la noche con el definitivo 3-1.

No fue el Atleti más brillante, pero sí el más reconocible: el que muerde, el que no se rinde, el que transforma la tensión en impulso. Giuliano volvió a simbolizar todo eso: energía, carácter y fútbol. El hijo del Cholo fue, otra vez, la chispa que encendió a un equipo que se agarra con fuerza al sueño europeo.

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