Crónica vs Barcelona: El Atleti perdona… y el Barça castiga

Redacción Atletimanía

El Barça firmó una remontada de las que pesan para tumbar al Atlético en el Camp Nou (3-1) y abrir una brecha peligrosa con los rojiblancos en esta jornada adelantada por la Supercopa. Un triunfo que, además, aprieta al Real Madrid antes de su visita a San Mamés. Noche redonda para los culés… y otro golpe para un Atleti que compitió, pero que volvió a salir de vacío.

El conjunto de Hansi Flick, que ya había respondido al mazazo inicial antes del descanso, remató la faena en una segunda parte en la que mostró pegada, madurez y un punto de resistencia cuando tocó sufrir. El Atlético tuvo su tramo, se lanzó a por el empate, pero el Barça supo esperar encerrado atrás para matar a la contra cuando el partido pedía cabeza fría.

Fue un duelo parejo, atractivo, intenso… de los que gustan. Pero la balanza cayó del lado blaugrana, sobre todo a partir del 65’, cuando Dani Olmo convirtió el dominio de los locales en el 2-1. El Atleti, más desbordado que en la primera mitad, no encontró cómo frenar el juego fluido de Pedri ni las combinaciones rápidas que terminaron por abrir la muralla rojiblanca.

El propio Olmo, que vive un momento dulce, cazó un balón suelto y lo mandó a la red antes de marcharse lesionado tras una mala caída en la clavícula. Entró Rashford, y ese cambio agitó el duelo todavía más. Lamine rozó el tercero con una jugada marca de la casa y Pedri tuvo que ser atendido por molestias. El Barça estaba entre sentenciar o apretar dientes hasta el final.

Y, claro, llegó el tramo de sufrimiento. El Atlético encontró espacios para correr, para empujar, para meter miedo. Thiago Almada tuvo el empate en una acción de locos: dribló a Joan Garcia, lo dejó sentado… y cuando tenía todo a favor mandó el balón fuera. Ocasión de oro que se marchó como si la jugada se le apagara de golpe. El propio Joan Garcia volvió a aparecer ante un Sorloth que siempre amenaza. Flick reaccionó metiendo a Christensen para cerrar filas mientras Lamine acababa fundido.

Rashford, ya en el añadido, firmó dos carreras que obligaron a Oblak a intervenir. Y en la última, en el 90+6’, llegó el golpe final. Una contra de manual: Rashford estira, Dro y Casadó conectan por dentro, Balde pisa línea de fondo y Ferran Torres, el ‘Tiburón’, controla, mira y fusila. El 3-1 que certificó la victoria culé y dejó al Barça respirando y al Atleti castigado por su falta de acierto.

Antes, la primera parte había sido un toma y daca constante. El 1-1 del descanso reflejaba bien lo que se vio: ritmo alto, alternativas y un duelo en el que ambos equipos amenazaban cada pérdida rival. Lamine y Raphinha salieron fuertes, mientras que el Atleti tuvo que recomponerse pronto tras la lesión de Johnny Cardoso.

El gol rojiblanco llegó explotando el punto débil blaugrana: la defensa adelantada. Álex Baena ganó la espalda, controló el envío y batió a Joan Garcia con una picadita sensacional. De Burgos lo anuló en directo, pero el VAR dibujó la línea y validó el 0-1. Golazo, y aviso de que el Atlético podía hacer daño.

La reacción del Barça fue inmediata. Pedri encontró a Raphinha entre líneas, el brasileño esquivó a Oblak y empató con la derecha. El duelo se calentó, el Barça apretó más y Joan Garcia tuvo que corregir una salida arriesgada de Cubarsí para evitar el segundo rojiblanco.

En el área contraria, De Burgos señaló penalti por una zancadilla clara de Pablo Barrios a Olmo. Pero Lewandowski, que cambió su habitual ritual, la mandó altísima. El polaco rozó luego el gol con un gran cabezazo que obligó a Oblak a lucirse. Balde también probó al meta esloveno antes de que el árbitro amonestara a Gerard Martín por frenar una contra de Giuliano Simeone.

El descanso llegó con un 1-1 vibrante y la sensación de que la segunda parte decidiría. Y así fue: el Barça supo madurar el encuentro, manejar los tiempos, defender con una línea de cinco inédita y golpear justo cuando el Atlético estaba más volcado. Una remontada de líder… y un mensaje claro a LaLiga: este Barça quiere competir hasta el final.

El Atlético, por su parte, se queda con la sensación amarga de haberse quedado a las puertas del empate. Una noche que podía haber sido muy distinta con aquel mano a mano de Almada. Pero no entró… y ahí se acabó el partido.

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