La Araña vuelve a picar lejos de casa

 Santiago T. Peredo | @SantiagoTPeredo

El Atlético de Madrid encontró el empate en Eindhoven cuando más lo necesitaba. Corría el minuto 37 y, tras 20 minutos de auténtico mareo, el conjunto rojiblanco por fin logró asentarse, empezar a mandar con balón y generar peligro real sobre la portería del PSV.

La presión alta, marca de la casa, terminó dando fruto. El Atleti mordió arriba, forzó un error grosero en la salida de los neerlandeses y ahí apareció Giuliano, intenso como siempre, para provocar la pérdida. El balón cayó en los pies de Sorloth, que levantó la cabeza y regaló el pase perfecto para Julián Álvarez. El argentino no dudó: control, disparo y a la red. Empate y respiro.

La Araña volvió a picar. Tres encuentros llevaba sin marcar y, sobre todo, llevaba meses sin ver puerta lejos del Metropolitano. Su último gol fuera había sido en Cornellà, en el estreno liguero ante el Espanyol. Desde entonces había firmado nueve tantos… todos en casa. Casi cuatro meses después, rompió la maldición como visitante.

Para el Atlético, una noticia fantástica. Para Julián, un alivio necesario. El argentino arrastraba semanas lejos de su mejor versión y este gol puede ser el impulso que necesitaba para recuperar confianza justo antes de los partidos decisivos que vienen.

Una diana para equilibrar el partido… y para reactivar a un futbolista clave en los planes de Simeone.

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