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Redacción Atletimanía
El Atlético de Madrid selló su billete para los octavos de final de la Copa del Rey tras un triunfo tan trabajado como incómodo en el Estadi Balear (2-3). Griezmann, con un doblete, y Raspadori pusieron los goles, pero el verdadero sostén del pase fue Juan Musso, decisivo en los momentos más delicados de una noche que estuvo lejos de ser plácida.
El partido arrancó torcido con la lesión de Lenglet. El francés se retiró con molestias en la rodilla derecha y dejó su sitio a Hancko. Mientras el equipo se recolocaba, el Atlético Baleares tuvo la primera gran ocasión tras un error de Molina en la salida, pero Musso apareció rápido para tapar el disparo de Juanmi Durán y evitar el susto.
El Atleti respondió con eficacia. En el 16’, una acción a un toque entre Molina, Carlos Martín y Gallagher acabó con el inglés filtrando un pase raso que Griezmann convirtió en el 0-1 con la derecha. Apenas cuatro minutos después, el propio Molina se proyectó por la banda y puso un centro perfecto para que Raspadori, anticipándose a su marcador, cabeceara el 0-2.
Lejos de venirse abajo, el conjunto balear recortó distancias a balón parado, el talón de Aquiles rojiblanco esta temporada. Castell peinó el córner, Bonet remató, Musso repelió al poste… y el propio Bonet cazó el rechace para hacer el 1-2.
El Atlético bajó revoluciones. Raspadori dejó un bonito tacón para Almada que no encontró premio y Griezmann se fue diluyendo, con Carlos Martín como el más activo en un equipo sin Sorloth, baja de última hora. El descanso llegó con más dudas que certezas.
Tras la reanudación, Carlos Martín rozó el tercero de cabeza, pero fue un espejismo. El Baleares volvió a meter al Atleti en su área y Musso tuvo que multiplicarse: primero ante Durán y después frente a Tovar, sosteniendo a los rojiblancos cuando el partido amenazaba con complicarse.
Simeone agitó el banquillo en el 65’ con la entrada de Giuliano, Koke y Barrios, y el equipo ganó algo de control. De ahí nació el 1-3: robo de Galán en la izquierda, centro tenso y Griezmann apareció para volear con la zurda y firmar su doblete.
Pero ni así llegó la tranquilidad. El Atleti se metió en problemas solo. Primero, con un penalti cometido tras una mala salida de Musso que el propio argentino se encargó de corregir, adivinando el disparo de Tovar. Y luego, ya en el 89’, con otra pena máxima por una imprudencia de Nico González. Esta vez, Moha Keita no falló y puso el 2-3.
El descuento fue de nervios, pero el Atlético Baleares no encontró el milagro. El Atleti avanzó ronda… aunque con más susto del previsto ante un rival de Segunda Federación que dejó claro que, en Copa, nadie regala nada.
