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Redacción Atletimanía
El Atlético volvió a quedarse sin pólvora donde más duele. El 0-0 en el Ciutat de València retrata a un equipo espeso, sin colmillo arriba y cada vez más incómodo cuando los partidos se embarran. En una jornada 22 que pedía pegada, los de Simeone firmaron otro ejercicio de impotencia ofensiva y, para colmo, se marcharon con el susto de Alexander Sorloth.
El aviso fue inmediato. A los 90 segundos, Nico González obligó a intervenir a Mathew Ryan con un cabezazo en un córner. La película se repitió en el 19’, misma jugada, mismo protagonista y mismo final: el portero australiano frustrando a un Atlético que amagaba, pero no golpeaba.
Simeone apostó de inicio por Llorente como interior derecho y colocó a Almada cerca de Sorloth, reservando a Julián Álvarez. El plan saltó por los aires antes de la media hora. Un choque violento dejó al delantero noruego conmocionado y fuera del partido. La ‘Araña’ entró en frío y trató de asociarse con Nico y Almada, pero el tridente argentino volvió a disparar de fogueo: dos zurdazos lejanos de Nico y una contra mal cerrada fueron todo el bagaje antes del descanso.
La primera parte se consumió entre bostezos y con la preocupación por Sorloth, evacuado al hospital por un traumatismo con herida incisocontusa, según comunicó el club. Y por si faltaba algo, nada más volver del vestuario Barrios pidió el cambio por molestias musculares. Koke entró al rescate, pero el guion no mejoró.
El Levante creció con balón, encontró a Carlos Álvarez entre líneas y dio aire con la entrada de Etta Eyong. El Atleti respondió a golpe de cambios: Baena por Almada, Pubill atrás y Hancko como amenaza en estrategia. Precisamente en un córner, el eslovaco peinó y Julián remató a bocajarro en el segundo palo, pero Ryan volvió a agigantarse.
También Nico se topó con el meta local, mientras Oblak, casi inédito, tuvo que activarse de golpe ante un cabezazo de ‘Dela’ a quince del final. El partido se fue apagando entre imprecisiones, con el único brillo del debut del canterano Jano Monserrate. Ya en el añadido, una volea de Julián tras pase de Koke encontró otra vez a Ryan.
Ni épica ni reacción. Solo un punto que sabe a nada, un ataque que no asusta y la sensación de que, si no aparece el gol, el Atleti se va a meter en un lío justo cuando la temporada entra en su tramo decisivo.
