Preocupación por Hancko y una defensa en cuadro

Redacción Atletimanía

La imagen lo decía todo. Muletas, gesto serio y silencio. En el Atlético de Madrid nadie quiere adelantar acontecimientos, pero el pesimismo se ha instalado alrededor de David Hancko.

El central eslovaco, el jugador más utilizado por Diego Pablo Simeone esta temporada, está pendiente de pruebas médicas que determinarán el alcance exacto de su lesión en el tobillo izquierdo. Sin embargo, en el club ya asumen un escenario muy complicado: su presencia en la vuelta de cuartos de Champions ante el Barcelona y en la final de Copa está prácticamente descartada.

Sería un golpe durísimo. No solo por el momento del curso, sino por lo que representa Hancko en este equipo. Con más de 3.500 minutos acumulados, su fiabilidad y continuidad le han convertido en una pieza estructural del sistema rojiblanco.

La incertidumbre ahora gira en torno al diagnóstico. Un fuerte esguince ya le dejaría fuera de los próximos compromisos clave, pero el temor real es que exista afectación ligamentosa. En ese caso, los plazos se alargarían considerablemente y su temporada entraría en una fase crítica.

Mientras tanto, según lo que ha podido saber Atletimanía, en el vestuario se aferran a una mínima esperanza. Que la lesión sea lo menos grave posible. Que pueda volver tras el tramo más decisivo. Pero las sensaciones no acompañan, y su salida del Camp Nou no invita precisamente al optimismo.

El problema no es solo la baja en sí, sino el efecto dominó que provoca.

Simeone se queda prácticamente sin defensa. A la posible ausencia de Hancko se suman la lesión de Giménez y la sanción de Pubill, lo que deja a Le Normand y Lenglet como únicas opciones naturales para el eje de la zaga en un partido de máxima exigencia. Un escenario límite para un Atlético que se juega la temporada en cuestión de días. Porque sin margen de error y con la defensa en cuadro, el Atleti tendrá que reinventarse… justo cuando más lo necesita.

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