Crónica vs Arsenal: El sueño europeo se apaga en Londres

Redacción Atletimanía

El sueño europeo del Atlético terminó en Londres. No fue una derrota humillante ni un partido entregado. Fue, seguramente, una de esas eliminaciones que más duelen por la sensación de haber estado vivo durante buena parte de la noche. El Arsenal hizo valer el 1-1 de la ida y un gol de Bukayo Saka al filo del descanso para meterse en la final de la Champions, dejando a los rojiblancos otra vez a un paso de tocar la gloria continental.

Y eso que el equipo de Simeone salió al Emirates sin miedo. Durante muchos minutos fue un Atlético reconocible, agresivo en la presión, incómodo para el rival y con personalidad para discutirle la pelota a uno de los equipos más dominantes de Europa. Giuliano Simeone y Marcos Llorente marcaron el tono desde el primer minuto, mientras Julián Álvarez aparecía constantemente para dar aire y profundidad.

De hecho, la primera gran ocasión del encuentro fue rojiblanca. Griezmann lanzó una transición rápida, Giuliano atacó el espacio por la derecha y Julián remató demasiado blando dentro del área. Fue un aviso serio. El Atlético había entendido perfectamente el partido y durante el primer tramo consiguió sacar al Arsenal de su zona de confort.

El problema es que los ingleses tienen muchísimo talento y apenas necesitan un par de secuencias limpias para hacer daño. Cuando el conjunto de Arteta logró superar la presión colchonera, empezó a instalarse cerca del área de Oblak. Saka, Rice y Gyökeres comenzaron a aparecer entre líneas y el partido se volvió mucho más incómodo para los rojiblancos.

Aun así, el Atlético resistía bien. Pubill y Llorente doblaban esfuerzos por la derecha, Hancko sostenía atrás y Oblak volvió a aparecer cuando el equipo más lo necesitaba. El esloveno sostuvo el empate con una parada espectacular a Trossard tras una acción nacida en un balón largo de Saliba a la espalda de Le Normand.

Pero el golpe terminó llegando justo donde más daño hace siempre este Atlético: antes del descanso. Gyökeres volvió a ganar profundidad, Oblak salvó el primer disparo y Saka apareció más rápido que nadie para empujar el rechace y hacer el 1-0. Otro mazazo psicológico para un equipo que esta temporada ha encajado demasiados goles en momentos críticos.

La segunda mitad arrancó con otra energía. Simeone adelantó líneas y el Atlético volvió a creer. Giuliano tuvo el empate en sus botas tras un gran balón de Koke, aprovechando una indecisión entre Gabriel Magalhães y Raya, pero la jugada terminó diluyéndose entre forcejeos y dudas cuando el gol parecía cantado.

También la tuvo Griezmann. El francés probó desde la frontal y generó una acción polémica tras un posible pisotón de Calafiori dentro del área. El árbitro señaló falta previa de Pubill y el VAR no quiso entrar. Otra decisión que encendió al banquillo rojiblanco y aumentó la sensación de que cualquier detalle caía del lado inglés.

Con el paso de los minutos el Atlético fue perdiendo claridad. Julián Álvarez, todavía tocado físicamente, no pudo aguantar más y acabó sustituido. Simeone metió a Sorloth, Almada y Baena buscando piernas frescas y un último arreón ofensivo, pero el Arsenal manejó perfectamente el contexto del partido.

Los de Arteta ralentizaron cada saque, jugaron con la ansiedad rojiblanca y defendieron con mucha solvencia el área. El Atlético empujó más por orgullo que por fútbol. Llorente siguió insistiendo por banda, Hancko intentó romper líneas desde atrás y Baena dejó algún destello, pero faltó precisión en los últimos metros.

La ocasión definitiva llegó ya muy cerca del final. Hancko lanzó un balón larguísimo, Baena controló con ventaja y asistió a Sorloth dentro del área. El noruego, incómodo y rodeado de defensores, no logró conectar un remate limpio cuando el empate parecía posible. Ahí prácticamente murió la eliminatoria.

El descuento fue una mezcla de nervios, interrupciones y desesperación. Simeone y Arteta terminaron amonestados tras varios rifirrafes mientras el Arsenal consumía segundos y el Atlético buscaba un milagro que nunca llegó. Cuando el árbitro señaló el final, el Emirates explotó y el conjunto rojiblanco se desplomó sobre el césped.

Se acaba así una Champions que durante semanas volvió a ilusionar al atlético. El equipo regresó a unas semifinales nueve años después, eliminó al Barcelona, compitió de tú a tú contra uno de los gigantes de Europa y volvió a demostrar que con Simeone sigue siendo capaz de mirar a cualquiera a los ojos. Pero también queda la sensación amarga de una temporada que se torció en apenas quince días: derrota en la final de Copa, eliminación europea y un desgaste físico brutal que terminó pasando factura.

El Atlético cayó en Londres, sí, pero lo hizo peleando hasta el último balón. Y eso, en este club, nunca es poca cosa.

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