- Así fue la despedida de Griezmann del Metropolitano
- Atlético – Girona: Resumen, resultado y goles
- Simeone, tras el partido ante el Girona: “¿Qué me entusiasma? Los jugadores. Los que puedan venir, los que se queden, los que me representen, los que vea en ellos que buscan el trabajo que se necesita para estar donde estamos”
- Crónica vs Girona: Griezmann se despide del Metropolitano entre lágrimas y una última ovación
- Atlético – Girona: Previa, convocatoria, alineaciones probables, horario, canal y dónde ver en en vivo por TV hoy el partido de la jornada 37 de Primera División
Redacción Atletimanía
El fútbol pasó a un segundo plano desde mucho antes de que rodase el balón. El Riyadh Air Metropolitano vivía una de esas tardes que quedan marcadas en la memoria colectiva del atlético. Antoine Griezmann, el hombre que cambió la historia reciente del club a golpe de goles, talento y liderazgo, se despedía de su estadio. Y lo hizo como tantas otras veces: siendo decisivo.
El Atlético venció al Girona por 1-0 gracias a un tanto de Ademola Lookman tras asistencia del francés, en una tarde de emociones cruzadas donde los rojiblancos cumplieron con su parte mientras el conjunto catalán salió de Madrid condenado a jugarse la permanencia en la última jornada.
La atmósfera del Metropolitano era especial desde la previa. Cada vez que Griezmann aparecía en el videomarcador, el estadio rugía. Y cuando saltó al césped, visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos, quedó claro que no era una tarde cualquiera. El francés sabía que estaba disputando su último partido en casa con la camiseta rojiblanca y la afición quiso acompañarle desde el primer minuto.
Sin embargo, el que salió mejor al partido fue el Girona. Los de Míchel, con la urgencia del descenso apretando el cuello, arrancaron con valentía y agresividad. Bryan Gil avisó pronto con un disparo ajustado desde fuera del área que rozó el poste de Oblak. Poco después volvió a aparecer el extremo andaluz con un cabezazo a escasos metros de la portería que se marchó fuera de manera incomprensible.
El Atlético sufría para controlar el ritmo y parecía jugar todavía bajo el peso emocional de la despedida. Pero este equipo tiene jugadores capaces de cambiar partidos con apenas un detalle. Y ahí apareció Griezmann.
En el minuto 21, tras un córner, Hancko cabeceó al palo y el balón quedó muerto dentro del área. El francés, más rápido que nadie para interpretar la jugada, recogió el rechace y le regaló el gol a Lookman, que empujó a placer el 1-0. El Metropolitano explotó. Y aunque el tanto lo firmó el nigeriano, todas las miradas se dirigieron hacia el ‘7’. Sus compañeros corrieron a abrazarle sabiendo perfectamente lo que significaba aquel momento.
El gol hizo daño al Girona, que pasó de dominar con cierta claridad a entrar en un estado de ansiedad evidente. Los catalanes seguían teniendo la posesión y acumulaban llegadas, pero les faltaba precisión en los últimos metros. Oblak, siempre fiable, volvió a sostener a los suyos en los momentos de mayor agobio.
El Atlético, mientras tanto, amenazaba al contragolpe. Giuliano Simeone incluso llegó a conectar otra vez con Lookman para marcar el segundo, aunque el tanto fue anulado por fuera de juego del argentino en el inicio de la acción.
Tras el descanso, Simeone movió el banquillo retirando precisamente a Giuliano para dar entrada a Thiago Almada. El partido bajó muchísimo de revoluciones y quedó atrapado en una mezcla extraña de emoción, tensión y cierta melancolía. Cada balón que tocaba Griezmann provocaba un murmullo de expectación en las gradas, que soñaban con el gol definitivo para cerrar el círculo perfecto.
Y estuvo cerca. En el minuto 67, Almada condujo con libertad por la izquierda y encontró al francés dentro del área. El estadio se levantó entero esperando el desenlace soñado, pero el disparo del atacante se marchó desviado. Griezmann se llevó las manos a la cabeza. El Metropolitano, lejos de lamentarse, volvió a corear su nombre.
El Girona fue perdiendo agresividad con el paso de los minutos, como si el miedo al descenso pesase demasiado en las piernas. Míchel agitó el banquillo con la entrada de Stuani y Claudio Echeverri, pero su equipo apenas encontraba claridad en ataque. Aun así, en el tramo final estuvo a punto de rascar un punto vital cuando Ounahi soltó un disparo potentísimo desde la frontal que obligó a Oblak a firmar una gran intervención.
No hubo tiempo para más. El Atlético cerró su último partido en casa con una victoria corta, sufrida y probablemente secundaria frente a todo lo que se vivió alrededor de Antoine Griezmann. Porque más allá de los tres puntos, la tarde quedó marcada por la despedida de un futbolista irrepetible, uno de los grandes iconos de la historia rojiblanca.
Y el Metropolitano, consciente de ello, le despidió como merecen las leyendas: puesto en pie y entre aplausos eternos.
