Kang-in Lee y Baena: Una sociedad que nació hace una década y que ya ilusiona al Atlético

 Santiago T. Peredo | @SantiagoTPeredo

El destino tiene formas curiosas de unir caminos. A veces separa durante años a dos futbolistas para volver a juntarlos justo cuando ambos alcanzan la madurez. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con Álex Baena y Kang-in Lee, los dos grandes fichajes de los dos últimos mercados estivales colchoneros y protagonistas del estreno liguero ante el Málaga.

Los rojiblancos tuvieron que esperar hasta el minuto 70 para romper la resistencia del conjunto andaluz. Lo hizo Kang-in Lee con un auténtico golazo de zurda tras una acción individual. Quince minutos después, Baena sentenció el encuentro con un lanzamiento de falta directo a la escuadra. Dos obras de arte para inaugurar su cuenta goleadora como atléticos y regalar a Simeone los tres primeros puntos del campeonato. Pero lo que muchos desconocen es que esta historia no comenzó en el Riyadh Air Metropolitano.

Una amistad que nació en la Comunidad Valenciana

Mucho antes de compartir vestuario en el Atlético, Kang-in Lee y Álex Baena coincidieron en las categorías inferiores de la selección valenciana.

El surcoreano, entonces una de las grandes joyas de la cantera del Valencia, y Baena, líder de la generación del Villarreal, defendieron juntos los colores de la Comunidad Valenciana en los campeonatos nacionales autonómicos. Compartieron entrenamientos, concentraciones y partidos cuando apenas eran adolescentes, construyendo una relación que el fútbol terminó separando.

Mientras Kang-in emprendía un camino internacional que le llevó del Valencia al Mallorca y posteriormente al Paris Saint-Germain, Baena se convertía en uno de los futbolistas más determinantes del Villarreal antes de conquistar el Mundial con España. Diez años después, el fútbol les ha vuelto a reunir.

Dos perfiles diferentes… y totalmente compatibles

Más allá de la casualidad, el Atlético puede haber encontrado una de las sociedades más ilusionantes de su nuevo proyecto.

Baena es un futbolista que vive para generar ventajas. Su visión de juego, su último pase y su capacidad para aparecer entre líneas convierten cualquier posesión en una ocasión de peligro. Además, posee un golpeo privilegiado, como volvió a demostrar con el misil de falta que cerró el triunfo frente al Málaga.

Kang-in Lee, por su parte, aporta algo diferente. Es desequilibrio puro. Recibe, gira, conduce y elimina rivales con una facilidad poco común. Puede jugar por dentro o partir desde la derecha para buscar su zurda, exactamente como hizo en el 1-0 de su debut. Si Baena piensa la jugada, Kang-in tiene la capacidad para ejecutarla.

Simeone tiene motivos para ilusionarse

El Atlético afronta una nueva etapa tras importantes cambios en la plantilla, y necesita nuevas conexiones ofensivas capaces de marcar diferencias en partidos cerrados. Lo ocurrido frente al Málaga puede ser solo una anécdota… o el primer capítulo de una sociedad llamada a decidir muchos encuentros.

Los dos saltaron desde el banquillo y cambiaron el partido. Uno abrió la lata con talento individual; el otro la cerró con un golpeo de especialista. Entre ambos aportaron imaginación, calidad técnica y una personalidad que el equipo necesitaba para romper un encuentro que se estaba complicando.

Quizá sea demasiado pronto para hablar de una dupla histórica. Pero sí lo es para reconocer una evidencia: cuando Kang-in Lee y Álex Baena se encuentran, el fútbol fluye con naturalidad.

Hace una década comenzaron a entenderse con la camiseta de la selección valenciana. Ayer, en su estreno liguero con el Atlético de Madrid, volvieron a hacerlo. Y en el Metropolitano ya sueñan con que aquello solo haya sido el principio.

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