Crónica vs Celta: El Atlético sigue en caída libre y el Celta asalta el Metropolitano

Redacción Atletimanía

El Atlético continúa atrapado en la resaca emocional de la Champions. Apenas unos días después del golpe sufrido en Londres ante el Arsenal, el conjunto rojiblanco volvió a dejar una imagen gris y cayó derrotado en el Metropolitano frente al Celta (0-1), en un encuentro donde volvió a aparecer esa sensación de desgaste físico y mental que acompaña al equipo en este tramo final de temporada.

Simeone apostó por un once reconocible, lejos de las rotaciones masivas de otras semanas, consciente de la necesidad de reaccionar cuanto antes. Y durante el inicio hubo señales positivas. Ademola Lookman arrancó muy activo, asociándose bien con Álex Baena y generando el primer gran aviso del partido. El extremo nigeriano recibió dentro del área y soltó un zurdazo violento que se estrelló en la cruceta cuando el Metropolitano ya cantaba el gol.

Parecía que el Atlético encontraba energía desde el fútbol directo y las conducciones de Baena entre líneas, pero la noche volvió a torcerse demasiado pronto. Josema Giménez cayó lesionado mediada la primera mitad y tuvo que abandonar el césped con visibles gestos de frustración. Otra vez el uruguayo. Otra vez los problemas físicos en el peor momento.

Le Normand entró en su lugar y el Atlético mantuvo cierto control defensivo durante buena parte del primer tiempo. El Celta apenas inquietó a Oblak más allá de un par de apariciones de Borja Iglesias, una de ellas anulada posteriormente por fuera de juego. Sin embargo, los rojiblancos tampoco lograban traducir su dominio en ocasiones realmente claras.

Sorloth era quien más lo intentaba. El noruego peleaba cada balón, fijaba centrales y generaba sensación de peligro constante, aunque volvió a estar desacertado en los metros finales. Mucho más desaparecido estuvo Griezmann, prácticamente desconectado durante toda la noche y sin capacidad para activar al equipo entre líneas.

Tras el descanso, el Atlético salió algo más decidido. Koke encontró un gran balón largo hacia Baena y el almeriense asistió rápido al área pequeña para que Sorloth intentase un complicado taconazo. Ahí apareció Ionut Radu con una parada de reflejos espectacular que terminó siendo decisiva para el desarrollo del partido.

Porque del posible 1-0 se pasó al golpe definitivo del Celta. Koke perdió un balón delicadísimo en el centro del campo y el conjunto gallego lanzó una transición perfecta. Swedberg filtró un gran pase al espacio y Borja Iglesias atacó la espalda de Le Normand para definir con una vaselina exquisita ante la salida de Oblak. Un auténtico golazo que silenció por completo al Metropolitano.

El Atlético intentó reaccionar, pero volvió a transmitir más ansiedad que claridad. Simeone agitó el banquillo buscando soluciones y uno de los que mejor respondió fue Miguel Cubo. El canterano dejó dos acciones que estuvieron cerca de evitar la derrota: primero con un disparo raso desde fuera del área y más tarde con un cabezazo que obligó a Radu a lucirse nuevamente.

Sin embargo, ni siquiera el empuje final bastó para rescatar un punto. El Celta defendió con orden y aprovechó la fragilidad anímica de un Atlético que sigue sin levantar cabeza tras quedarse fuera de la final de la Champions. La derrota deja otra noche incómoda en el Metropolitano y confirma que el equipo ha entrado en un tramo de la temporada donde compite más por orgullo que por objetivos reales.

Mientras los vigueses celebran tres puntos de oro en su pelea europea, el Atlético sigue instalado en una peligrosa mezcla de cansancio, lesiones y decepción. Y eso, a estas alturas del curso, pesa demasiado.

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