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Santiago T. Peredo | @SantiagoTPeredo
La guerra está servida. Apenas unas horas después de que Julián Álvarez sorprendiera al mundo rojiblanco al reconocer públicamente que considera que «una transferencia es lo mejor para todos» y que quiere «cumplir su sueño», el Atlético de Madrid ha reaccionado con dureza y prepara una ofensiva legal contra el FC Barcelona.
Las declaraciones del de Córdoba, realizadas tras el encuentro entre Argentina y Austria, han provocado un terremoto en el Metropolitano. No tanto por la posibilidad de una salida, que ya venía alimentando rumores durante las últimas semanas, sino por la sensación de que detrás de sus palabras existe un trabajo previo del club azulgrana para convencer al futbolista de abandonar la disciplina rojiblanca.
En el Atlético no esconden su enfado. Desde la entidad consideran que el Barcelona habría mantenido contactos con el entorno del jugador pese a que el argentino tiene contrato en vigor hasta junio de 2030, una situación que el club madrileño entiende como una vulneración de las normas que regulan las negociaciones entre clubes y futbolistas.
La respuesta ha sido inmediata. Según comunicó AS gracias fuentes del club, el Atlético estudia denunciar al Barcelona ante la justicia deportiva de la FIFA por una posible negociación con un jugador bajo contrato. En el Metropolitano recuerdan precedentes que todavía escuecen, especialmente el caso de Antoine Griezmann, cuya salida al conjunto azulgrana dejó una profunda herida en la entidad.
En las oficinas rojiblancas existe la convicción de que la estrategia culé sigue un patrón repetido. Consideran que ya ocurrió con Griezmann, que también sucedió recientemente con otros futbolistas codiciados por el mercado y que ahora el objetivo habría sido la Araña. Por ello, el mensaje que trasladan es contundente: «el delantero argentino no está en venta».
De hecho, la postura del Atlético es inamovible. «Julián posee una cláusula de rescisión de 500 millones de euros y el club no contempla negociar una cifra inferior, independientemente de la voluntad que haya expresado el propio futbolista», afirman. La dirección deportiva entiende que el argentino es una pieza estratégica del proyecto y considera que su salida supondría un golpe deportivo difícil de asumir.
Mientras tanto, las palabras del campeón del mundo han generado una enorme decepción entre buena parte de la afición colchonera. Julián se había convertido en uno de los referentes del nuevo Atlético tras su llegada y muchos seguidores no esperaban un posicionamiento tan claro apenas un año después de aterrizar en Madrid.
Ahora la pelota está en el tejado de todas las partes. El jugador ha mostrado públicamente su deseo de cambiar de aires, el Barcelona sigue apareciendo como principal sospechoso en la operación y el Atlético se prepara para una batalla institucional que promete marcar buena parte del verano.
Lo que parecía un simple rumor de mercado ha escalado en cuestión de horas hasta convertirse en un conflicto abierto. Y en el Metropolitano lo tienen claro: no piensan facilitar la salida de su gran estrella ni quedarse de brazos cruzados si consideran que alguien ha cruzado las líneas rojas.
