El Atlético se ríe del Madrid: respuesta con sorna a la ofensiva blanca

 Santiago T. Peredo | @SantiagoTPeredo

El Atlético de Madrid convirtió lo que amenazaba con ser uno de los grandes terremotos del verano en una demostración pública de firmeza… y también de sentido del humor. La noticia saltó cuando el Real Madrid confirmó mediante un comunicado que el futbolista al que Florentino Pérez había aludido días atrás como «uno de los mejores jugadores del mundo» era Julián Álvarez. Una operación que, según el propio club blanco, incluía una propuesta de 150 millones de euros para tratar de vestir de blanco al delantero argentino.

La respuesta del Atlético no tardó ni unos minutos

El primer movimiento fue tan breve como contundente. La entidad rojiblanca citó el comunicado madridista en redes sociales acompañado únicamente de un emoticono de carcajadas. Una reacción que reflejaba perfectamente el sentir del club: incredulidad absoluta ante una operación que ni contemplan negociar.

Porque la postura del Metropolitano es clara. Julián Álvarez tiene contrato hasta 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. No existe intención alguna de abrir conversaciones ni de estudiar ofertas. La Araña es una de las grandes piedras angulares del proyecto deportivo y Simeone le considera intransferible. Pero el Atlético no se quedó ahí…

Lejos de rebajar el tono, decidió redoblar la apuesta con un segundo mensaje presentado bajo el formato de «comunicado oficial con nuestras aclaraciones sobre el comunicado oficial de nuestros vecinos». Y ahí comenzó el festival de dardos.

El primer golpe llegó con una referencia a uno de los vídeos más comentados de los últimos días:

«Se os cortó el vídeo del Papa donde decía que también era del Atleti».

A continuación, otra respuesta directa:

«Habréis confundido la educación con agradecimiento, pero para que no haya dudas: no os agradecemos nada».

La tercera aclaración fue la más relevante desde el punto de vista deportivo:

«Ni estudiamos ni valoramos ninguna oferta por Julián».

Y el remate final elevó todavía más la temperatura del derbi institucional:

«Cómo no nos vamos a llevar bien, si nos hacéis reír aún más que el Barcelona».

Por si el mensaje no había quedado suficientemente claro, el Atlético añadió una posdata con otra puya dirigida a Chamartín:

«P.D. Aprovechando la buena relación con vuestro nuevo presidente, a ver si dejáis de ‘robar’ jugadores de nuestra Academia. ¡Muchas gracias, @realmadrid!».

Una referencia evidente a los movimientos protagonizados en los últimos años por varios talentos de la cantera rojiblanca rumbo a Valdebebas.

Más allá del tono desenfadado, el fondo del asunto es contundente. En el Atlético consideran a Julián Álvarez una pieza irrenunciable. Su liderazgo, su capacidad competitiva y el peso adquirido desde su llegada le han convertido en uno de los rostros del presente y del futuro del equipo.

Por eso, cuando desde el otro lado de la capital apareció una oferta histórica de 150 millones de euros, la respuesta rojiblanca no fue una negociación ni una reunión. Fue una carcajada pública. En el Metropolitano no hay debate: Julián se queda. Y, de paso, el Atlético aprovechó para ganar también el derbi de los comunicados.

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