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Santiago T. Peredo | @SantiagoTPeredo
El Atlético de Madrid ha dicho basta. Después de meses de polémicas, declaraciones cruzadas y un futuro que continúa sin resolverse, el club rojiblanco ha endurecido todavía más su discurso alrededor del caso Julián Álvarez. La tensión alcanzó su máxima expresión el pasado domingo, con la sonora pitada del Metropolitano al delantero, y volvió a crecer este martes después de que el argentino comunicara que no acudiría al entrenamiento por encontrarse indispuesto.
En el Metropolitano están cansados de una situación que consideran perjudicial para la entidad tanto en el plano deportivo como en el económico y social. Y el mensaje que trasladan ahora es contundente: el Atlético se considera la principal víctima de un conflicto que, entienden, se ha presentado durante meses desde una perspectiva diferente.
“Se está victimizando al jugador, pero la única víctima del caso Julián somos nosotros”, deslizan fuentes autorizadas del club.
La entidad señala directamente al entorno del futbolista y al Barcelona, al que acusa de haber alimentado durante meses una situación que ha terminado afectando a la relación entre Julián y la afición rojiblanca. El Atlético mantiene, además, una postura que no admite matices respecto al destino que el delantero ha señalado públicamente como su sueño.
“Hay un 0% de posibilidades de venderlo al Barça”, aseguran desde el club.
Una posición que, según explican desde el Metropolitano, ya no responde exclusivamente a una cuestión económica. “Esta situación no va de dinero, va de dignidad”, sostienen desde la entidad, que considera que la forma en la que se ha desarrollado el conflicto ha perjudicado seriamente sus intereses.
El Atlético se siente perjudicado
La dirección rojiblanca insiste en que ha sufrido un doble perjuicio. “Nos han perjudicado en lo económico y en lo social”, señalan las mismas fuentes, que también denuncian la existencia de una campaña construida alrededor del delantero.
“Se ha creado una campaña con muchas mentiras y medias verdades. El único que paga esto es el Atlético”, sostienen.
El club entiende que todo este ruido también ha terminado repercutiendo en el rendimiento de su principal estrella. El partido ante el Villarreal fue el ejemplo más evidente: Julián volvió a ser señalado por una parte de la grada, apenas tuvo impacto sobre el terreno de juego y terminó marchándose bajo una nueva pitada.
Ante este escenario, el Atlético pretende defender sus intereses hasta las últimas consecuencias. La denuncia presentada en su día contra el Barcelona ante la RFEF y la FIFA será actualizada, según explican desde el club, incorporando los acontecimientos que se han producido posteriormente y el papel que consideran que han desempeñado tanto el conjunto azulgrana como el entorno del jugador.
Una renovación que no aceptó
En el Atlético también recuerdan que el club intentó resolver la situación mucho antes de que el conflicto alcanzara este punto. En marzo, la entidad puso sobre la mesa una renovación que habría convertido a Julián en el futbolista mejor pagado de la plantilla, elevando sus emolumentos de siete a diez millones de euros.
La propuesta no fue aceptada.
Posteriormente, desde el Metropolitano se estableció un nuevo escenario: una oferta de 150 millones de euros, sin comisiones, que debía llegar antes del 20 de junio. Esa propuesta nunca terminó sobre la mesa del Atlético.
Ahora, el club mantiene cerrada la puerta al Barcelona y deja abierta únicamente la posibilidad de que aparezca un pretendiente que satisfaga sus condiciones y que no sea un rival directo en España. Mientras tanto, Julián continúa siendo jugador del Atlético y Simeone sigue contando con él.
El Atlético respalda al jugador en el plano médico
En medio de la escalada de tensión, la entidad quiere separar el conflicto deportivo y contractual de cualquier cuestión relacionada con la salud del futbolista.
El Atlético asegura que pondrá sus servicios médicos a disposición de Julián para ayudarle en todo lo necesario y facilitar su regreso a la dinámica del equipo cuando se encuentre en condiciones. En el club consideran especialmente delicado que se pueda utilizar públicamente cualquier referencia a problemas de salud mental y quieren que el jugador reciba la atención correspondiente si la necesita.
La paradoja es evidente: el Atlético quiere que Julián esté bien, pero ya no está dispuesto a ceder en su posición sobre su futuro. El Barcelona no es una opción. Y mientras el mercado encara sus últimos días, el club ha decidido pasar al ataque para defender una postura que considera, por encima de todo, una cuestión de principios.
