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Santiago T. Peredo | @STocaPeredo
En el fútbol moderno parece que los extremos han perdido la trascendencia que antaño tenían. Con los sistemas de juego actuales, los talentosos y eléctricos están en peligro de extinción y son suplantados por auténticos atletas, más al servicio del equipo que del egocentrismo que siempre ha caracterizado a los virtuosos que vivían cerca de la cal y apuraban línea de fondo.
Pese a que muchos extremos se han reconvertido en carrileros, a algunos aún les queda esa esencia que hacía y hace levantarse al respetable de sus asientos. Uno de estos casos es el de Yannick Carrasco.

Si bien, el belga ha tenido que mutar en un jugador con mucho más recorrido para adaptarse a las preferencias de Simeone, pero desde que este ha regresado a su clásico 4-4-2, se está viendo al Galgo más decisivo.
El 21 lleva el regate y el sprint en sus venas y lo está explotando a más no poder en los últimos cinco partidos… Y el hecho de estar más cerca de la portería rival ha supuesto que su relevancia en los tantos rojiblancos sea espectacular.

Desde que regresó de la lesión que sufrió en el último parón de selecciones, ha participado en siete de los diez goles madrileños (tres tantos y cuatro asistencias).
Carrasco anotó en su reaparición ante el Betis; asistió, por partida doble, y volvió a ver puerta en la goleada al Eibar; al igual que frente al Huesca, donde firmó el 0-2; pero no contento con esto, de sus pies salieron los servicios del gol de Savic en San Mamés y de Llorente en el Martínez Valero.
Una racha realmente espectacular y que, sin duda, está manteniendo vivo a un Atlético que, en parte gracias al belga, continúa líder y peleando LaLiga.
