El laberinto de Simeone

EFE

Sólo seis victorias en sus últimos 18 compromisos delatan el momento más bajo de la era Diego Simeone, dentro de un laberinto cuyas rutas exploradas hasta ahora no han resuelto el desplome que sufre su equipo desde hace meses, sumido en un fallo general que lo hace desconocido en defensa, expuesto al daño permanente, sin individualidades concluyentes que sostengan el bajón colectivo, sin soluciones tácticas ni certezas, y, sobre todo, sin la contundencia ni el equilibrio que considera tan crucial el técnico argentino.

El despropósito de la semifinal de la Supercopa de España contra el Athletic Club (1-2) puso de nuevo en evidencia al equipo rojiblanco, pero, sobre todo, ya a estas alturas del curso, en enero y con 28 partidos oficiales ya disputados, incidió en la ausencia de soluciones que repongan al Atlético en el nivel que se le presupone en cada una de sus líneas. En todo su conjunto. Ni es fiable atrás, ni resolutivo arriba, ni rotundo en el medio.

Ha ganado sólo tres de sus nueve duelos más recientes -uno de ellos al Rayo Majadahonda en la Copa del Rey, dos categorías por debajo-. Y ha perdido cinco encuentros en ese recorrido. No es sólo puntual, sino que agrava -y traslada a la actualidad- una secuencia insistente de defectos que lo han dirigido al momento que vive en el presente: fuera de la pugna por el título de LaLiga Santander, centrado en clasificarse para la Liga de Campeones, fuera de la Supercopa de España, a todo o nada el próximo miércoles en la Copa del Rey ante la Real Sociedad en el Reale Arena y en octavos de la Champions, donde lo aguarda el Manchester United.

Hay muchos porqués de tal situación. Nunca antes se observó, con Simeone al mando, un tramo tan largo de dificultad. Siempre duró menos. Siempre hubo una reacción. Ni hubo tantas dudas a su alrededor. Ahora, por el momento, no ha logrado detener la caída del equipo, que se remonta a meses atrás, incapaz de vencer más de dos partidos seguidos en toda la temporada, cuando la regularidad -o la fiabilidad- eran una constante en el equipo desde que asumió el cargo hace una década.

El técnico le ha dado vueltas a los sistemas. Del 5-3-2 que tanto resultado le dio el pasado curso, cuando fue campeón de la Liga y con el que tenía ideado jugar al principio de esta campaña, al 4-4-2 o al 5-4-1 o, incluso, al 4-3-3 en el duelo que unió en ataque desde el principio a Joao Félix, Luis Suárez y Antoine Griezmann como ‘tridente’ (2-2 contra la Real Sociedad). Ninguno le ha aportado la solución extendida en el tiempo que esperaba. Han funcionado todos a ratos, no lo han hecho también en otros muchos. También ha explorado planteamientos diversos, pero ninguno ha extendido ni en el tiempo ni en los resultados las pretensiones de victorias.

«Venimos luchando y trabajando para mejorar nosotros. Estoy en esa búsqueda de seguir mejorando las cosas buenas que veo en el equipo y, a partir de ahí, no alejarme, seguir al equipo lo que me pide y que entiendo que puede hacer bien», decía Simeone el pasado domingo, después del 2-2 contra el Villarreal, que desfiguró al Atlético durante una hora hasta que cambió al 5-3-2 con el que salió este jueves… pero tampoco dio resultado.

En esa reinvención para encontrar la dimensión que necesita y exige el Atlético, pero que aún no tiene, muy por debajo de las expectativas que alentó el diseño de su plantilla, culminado con la llegada de Antoine Griezmann, Simeone ha variado su alineación con insistencia, sin consolidar ninguna como tipo, como sí hizo la pasada campaña, porque ninguna tampoco le ha dado la regularidad de victorias, lo más importante de todo.

28 PARTIDOS, 12 VICTORIAS… Y 26 ONCES DIFERENTES

En los 28 partidos oficiales hasta la fecha (12 victorias, 7 empates, 9 derrotas, 46 goles a favor y 36 en contra entre LaLiga, la Liga de Campeones, la Copa del Rey y la Supercopa de España), Simeone ha configurado 26 alineaciones diferentes, la última este jueves contra el Athletic Club.

Sólo en dos ocasiones salió con el mismo once. Una fue de forma consecutiva, cuando perdió 0-1 con el Milan y ganó 1-4 al Cádiz (Oblak; Llorente, Savic, Giménez, Hermoso, Carrasco; De Paul, Koke, Lemar; Griezmann y Suárez), justo antes de entrar en la peor racha de derrotas en la Liga de toda la era Simeone, porque luego cayó de manera sucesiva en el campeonato con el Mallorca, el Real Madrid, el Sevilla y el Granada.

Y otra vez coincidió en dos alineaciones con un partido entre medias, cuando se impuso por 3-0 al Real Betis, quizá su encuentro más completo de toda la temporada, y empató 3-3 en Valencia, cuando ganaba 1-3. Era finales de octubre y principios de noviembre. Entonces jugó ambos duelos con Jan Oblak, en la portería; Trippier, Savic, Giménez, Hermoso y Carrasco, en la defensa; De Paul y Koke, en el medio centro; Correa y Griezmann, por delante para completar una especie de cuadrado; y Luis Suárez, en la delantera. En el resto de choques de esta campaña, fueron todos equipos titulares diferentes.

También ha incidido en la concentración, en los aspectos tácticos defensivos, en dónde y cómo despejar, en el tiempo exacto que quiere que sus futbolistas busquen la anticipación, cuándo debe replegarse, en las coberturas, en la forma de defender las acciones a balón parado… En cada uno de los mecanismos atrás del equipo para afinar un bloque desajustado, con todo lo que supone eso en un conjunto de Simeone, tan exhaustivo en esa condición inigualable que tuvo en el pasado de cómo ocupaba los espacios. Eso es hoy historia.

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