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Redacción Atletimanía
Hay goles que valen más de lo que indican. El de Giuliano Simeone ante el Barça no sumó puntos, pero sí confirmó algo que ya es imposible ignorar: el argentino ha dejado de ser futuro para convertirse en presente.
Su temporada habla por sí sola. Siete goles, ocho asistencias -un tanto generado más que el pasado curso (5G 9A)- y una sensación constante de peligro cada vez que pisa campo rival. Números que reflejan su evolución, pero que se quedan cortos para explicar todo lo que aporta. Porque Giuliano ha ido mucho más allá de la energía o la intensidad que siempre se le presuponían. Ha añadido pausa, lectura y, sobre todo, peso en el juego. Hoy es un futbolista que decide.
Con más de 3.000 minutos a sus espaldas y presencia en todas las competiciones, su crecimiento ha sido sostenido. Liga, Champions, Copa… siempre aparece. Siempre suma. Y cada vez con más protagonismo. El cambio es radical si se mira atrás. De aquella lesión que frenó su irrupción en Primera a este presente en el que su nombre ya no sorprende a nadie. Ahora es indiscutible en el Atlético y empieza a serlo también con Argentina.
Llega en el momento clave
El cruce ante el Barça en Champions se presenta como el gran examen, uno de esos escenarios donde los jugadores dan el salto definitivo. Su velocidad al espacio y su capacidad para castigar a campo abierto pueden ser un arma decisiva para el Atleti.
Después, la final de Copa. Otra cita grande. Otra oportunidad. Quizá el primer título de su carrera… y la confirmación total de que el ‘Cholito’ ya vuela solo. Porque sí, Giuliano ya no necesita apellidos.
