La zona Simeone

EFE

Agrietado en su defensa, fuera del podio, desplazado de la carrera por la Liga ya sin matices, rebajado su objetivo a las plazas de la Liga de Campeones e inmerso como está el Atlético de Madrid en un tramo tan incierto, es el momento de Diego Simeone, que necesita rebuscar soluciones entre las preocupaciones que desprende su equipo, especialmente en su retaguardia, en los centros laterales y los balones parados, en la peor racha del técnico argentino desde su debut en el banquillo rojiblanco hace una década.

«Es un momento de dificultad, la responsabilidad es mía y lo vamos a sacar adelante, sin ninguna duda», expresó el entrenador, que jamás había encadenado tres derrotas en La Liga Santander en diez años en el Atlético. Como mucho habían sido dos consecutivas: 2-0 con el Levante y 1-4 con el Real Madrid en abril de 2012; 2-0 con la Real Sociedad y 0-3 con el Real Madrid en noviembre de 2016; y 1-0 con el Betis y 1-3 con el Real Madrid en febrero de 2019.

Pero tampoco antes había dispuesto de tantos recursos en su equipo con tan poca producción de puntos. Ni había sufrido tantas dudas ni tantos desvelos como surgen ahora, ya por el mes de diciembre y ya descartado de la pelea por la Liga, la misma que ganó la pasada campaña.

Son sólo ocho triunfos en los últimos 21 partidos entre todas las competiciones (diez en 23 en todo el curso). Y en la Liga ha sumado nada más 19 de los últimos 36 puntos. Ha perdido 17 en ese tramo. En toda la primera vuelta de la pasada campaña sólo cedió siete; en los 17 partidos que acumula ahora ha perdido 22 en total.

«No tengan la menor duda de que vamos a seguir trabajando para salir de este momento«, proclamó Simeone, que insiste en los entrenamientos en el ajuste de unos mecanismos que hoy no funcionan, que aún no se han recompuesto por más que ha incidido en ello en las sesiones preparatorias en los últimos tiempos en la Ciudad Deportiva de Majadahonda. No suele dejar ningún detalle al azar. Ni en el más mínimo movimiento de su rival ni en la milimétrica ocupación de espacios de su equipo, hoy retratado por la realidad.

Es un colectivo cuyo fallo general comienza en la parte defensiva. El chivato suena y se enciende en esa zona. No se siente nada seguro su portero, Jan Oblak, ni el equipo, más vulnerable que nunca -ya son 27 goles en contra en 23 partidos oficiales esta campaña, la mitad de ellos con origen en algún error indudable individual-, con especial énfasis en la estrategia a balón parado y en los centros laterales.

Son dos quebraderos de cabeza para el cuerpo técnico y el conjunto rojiblanco, que divisa ambos problemas con suma inquietud, pendientes de una resolución y expuestos al daño repetitivo de su adversario en esas destrezas que antes manejaba con una soltura que causaba asombro en Europa.

A balón parado

El gol de Lucas Ocampos, el 2-1 definitivo para el Sevilla, por más que el segundo tiempo del Atlético de Madrid prometía por fútbol, ambición y ocasiones otra cosa bien diferente, hurgó en ese factor tan crítico en la actualidad para el Atlético, que ha recibido seis dianas en jugadas con origen en el balón parado: dos de saques de esquina con cabezazo directo, una de un córner con dos remates -este sábado ante el Sevilla-, dos de sendos testarazos de faltas centradas al área y una de un lanzamiento directo de Alexander Isak. A la vez ha encajado otros seis de centros laterales o diagonales para un remate posterior que terminó en gol.

«Es falta de atención. No es la primera vez que lo sufrimos. Es trabajar. Porque sabemos que no es fácil. Después de empatar un partido que estábamos perdiendo tenemos que estar atentos al balón parado, a los centros laterales…», lamentó Felipe Monteiro en declaraciones a ‘Movistar’ al término del enésimo tropiezo.

No se soluciona sólo con trabajo. Al menos, por ahora. En los entrenamientos de esta temporada, Simeone ha incidido en ese aspecto. Más allá de cada partido que exige un estudio individualizado y especificado por el tipo de encuentro o de rival, el preparador ha practicado con sus futbolistas los despejes, la anticipación, las coberturas, los movimientos, la presión defensiva, cómo desenvolverse ante un centro, donde situarse cada uno…

Necesita Simeone también relanzar a sus defensas. No están en su mejor momento ni Savic, imponente el pasado curso, ahora lesionado, ni Giménez, fuera de los cuatro choques más recientes por una contractura. Menos aún Felipe Monteiro, más reconocible esta campaña como rematador de cabeza que como defensor rotundo, o Mario Hermoso, perdedor en muchos de sus duelos con los delanteros contrarios. Y Geoffrey Kondogbia ha sido un recurso de urgencia que ha cumplido en el centro de la defensa.

La reaparición de Kieran Trippier, por lo que supondrá para adelantar la posición de Marcos Llorente -ahora lesionado, tras sufrir un tirón en los isquiotibiales en el primer tiempo de este sábado frente al Sevilla-, es prometedora para el Atlético por la banda derecha. Por la izquierda, Yannick Carrasco creció de nuevo ante el conjunto andaluz. Es el elegido para ese perfil cuando juega de cinco. No hay confianza para Renan Lodi, irreconocible comparativamente con el que llegó al conjunto rojiblanco hace ya dos años y medio.

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