Luis Suárez contra la 'nueva' maldición de ser el 9 del Atlético

Luis Suárez contra la ‘nueva’ maldición de ser el 9 del Atlético

Santiago T. Peredo

Cada club tiene un dorsal emblemático, una posición que destaca por encima del resto, en el Atlético de Madrid es la de delantero centro. Desde que el equipo se asentara de nuevo en Primera División, tras un periodo de inestabilidad y penuria, tanto económica como deportiva, esta demarcación siempre había sido bien cubierta.

De Fernando Torres (91 goles) a Diego Costa (64), en sus primeras etapas, pasando por el Kun Agüero (101), Villa (15), Forlán (196) y Falcao (70), todos habían rendido de una manera excelente en la entidad rojiblanca, pero desde hace unos años, concretamente 2014, cuando se conquistara LaLigacon un Costa en modo Killer, una extraña maldición oscurece a los delanteros que firman por el Atlético de Madrid, ya sea porque no consiguen adaptarse a la dinámica o no convencen de su continuidad a Diego Pablo Simeone. Ahora en las botas de Luis Suárez está cambiar esta tendencia.. Tras su gran debut parecía no creer en supersticiones, pero sus últimos dos partidos en blanco hacen recordar fantasmas del pasado.

Desde que de que Diego Costa fichara por el Chelsea en verano de 2014, ningún ariete firmado ha estado a la altura de los mencionados anteriormente, pese a ser la inmensa mayoría delanteros de talla mundial:

Mario Mandzukic (2014-15)

Super Mario llegó como fichaje estrella de una temporada de transición. Aterrizó en el Vicente Calderón con el aval de haber sido el 9 de un Bayern campeón de todo, pero su estancia en Madrid fue efímera. Combativo como ninguno, pero muy anclado en el área, fue perdiendo el protagonismo y la confianza de Simeone a medida que se acercaba el final de temporada.

La llegada de Fernando Torres y su fulgurante redebut de rojiblanco, no ayudaron al asentamiento del croata, que abandonó la entidad al término de esa campaña con destino Turín, donde fue titular indiscutible hasta la llegada de Cristiano Ronaldo. Como rojiblanco anotó 20 goles, y repartió cinco asistencias en 43 partidos.

Raúl Jiménez (2014-15)

Su fichaje era una apuesta a medio-largo plazo, pero finalmente pasó sin pena ni gloria por la ribera del Manzanares. Nunca gozó de la confianza del técnico argentino, que le dio escasas oportunidades, y cuando se las daba no eran aprovechadas. Su mala adaptación propició, en parte, la vuelta del Niño en el mercado invernal. Pocos esperaban que llegara al nivel que está demostrando en los Wolves. En 28 partidos, casi todos como suplente y con minutos residuales, sólo celebró un tanto y dos asistencias. Al término de la temporada fue traspasado al Benfica.

Fernando Torres (2015-18)

En su cabeza nunca fui el delantero titular“, esta es la dura frase que reveló Fernando en su documental, y que sin duda representa a la perfección lo que fue su segunda etapa en el club de sus amores. Para El Cholo nunca fue una referencia a tener en cuenta en el ataque colchonero. Su nivel mucho distaba de aquel Niño que de joven galopaba por las bandas del Vicente Calderón, pero su entrega al escudo del oso y el madroño fue indudable. Solo fue indiscutible en el tramo final de la 2015-16, por la ausencia de más puntas. Más ídolo que efectivo no consiguió cambiar la idea inicial de Simeone. En 160 encuentros, anotó 38 goles y repartió 13 servicios antes de anunciar su retirada del fútbol de máximo nivel en 2018, con su ansiada Europa League bajo el brazo.

Dupla Jackson Martínez-Vietto (2015-16)

Sin duda la pareja más desastrosa que ha firmado el Atlético de Madrid desde hace mucho tiempo. Ambos desembarcaron en la capital después de haber realizado extraordinarias temporadas en el Oporto y en el Villarreal. La afición estaba ilusionada con estas dos incorporaciones de renombre, nada más lejos de la cruda realidad. Pese a un inicio prometedor con goles y asistencias al Real Madrid y Sevilla, ambos se diluyeron hasta el punto de ser poco más que un cero a la izquierda.

El colombiano, incorporación estrella, no duró ni media temporada. 22 apariciones, tres asistencias y tres goles, su aportación. Su adaptación al sistema del equipo y a la dinámica del grupo, casi nula. El club recibió una oferta de China en el mercado invernal y no se lo pensó. Negocio redondo en cuanto a lo económico, pero pésimo en lo realmente importante, lo deportivo.

El argentino por su parte gozó de más oportunidades, ya que era una apuesta personal de Simeone. Pero lo que mal empieza, mal acaba. En su primer entrenamiento, en las siempre exigentes pretemporadas de Los Ángeles de San Rafael, Luciano tuvo que retirarse aturdido y con náuseas, y así fue su etapa como rojiblanco. Nunca se llegó a adaptar al ritmo que pide el técnico a sus jugadores y tras una temporada con más banquillo que titularidad (28 partidos, tres tantos y cinco servicios), abandonó el equipo. Comenzó así un calvario de cesiones, que finalizó en 2019 con su pase al Sporting de Portugal como moneda de cambio en la ‘operación Gelson‘.

Kevin Gameiro (2016-18)

A las puertas de la sanción que impedía fichar, y con el fracaso del año anterior en lo que a incorporaciones se refiere, el Atlético apostó por Gameiro. A priori nada podía salir mal, era un jugador contrastado, con experiencia en LaLiga y en Europa, maduro y francés, clave para el entendimiento con Griezmann, pero de nuevo no consiguió ganarse la confianza de Simeone. De más a menos, después de Mandzukic, fue el único que rozó los 20 goles en su primera temporada. Cuando llegaron las fechas importantes no gozó de la titularidad y comenzó a frecuentar el banquillo, donde se hizo fijo la siguiente campaña. Abandonó la entidad rumbo Valencia en 2018. 27 dianas y 11 asistencias en 82 partidos fue su aportación como colchonero.

Diego Costa (2017-Actualidad)

Sin duda, el delantero por excelencia de Simeone, si está en condiciones, juega siempre. Da igual la mala racha goleadora desde su vuelta, lo importante para el argentino es lo que transmite. Llegó en verano de 2017, después de un largo culebrón con el Chelsea, pero no debutó hasta enero de 2018, debido a la sanción. En esta primera media temporada todo parecía ir bien, era el Costa de siempre, agresivo, combativo y goleador en las fechas clave. Siete goles, seis asistencias y una Europa League en 23 partidos, fantástico.

El comienzo de la siguiente campaña, mejoró las expectativas.Dos goles, de los suyos, al Real Madrid en la Supercopa de Europa y un nuevo título. Habemus nueve se pensaba desde el Wanda, pero nada más lejos de la realidad. Esa temporada, marcada por las lesiones, las sanciones y la irregularidad tan sólo disputó 21 partidos, con un bagaje muy pobre, cinco goles y tres asistencias, que propició la incorporación de Álvaro Morata en el mercado invernal.

La 2019-20, más de lo mismo. Más lesiones, más irregularidad (a excepción del tramo postconfinamiento), pero titular para Simeone. En 30 partidos ha anotado seis goles y ha repartido cinco asistencias, cifras muy lejanas a las de Morata, y que han propiciado las quejas y la posterior salida de este cedido a la Juventus.

Álvaro Morata (2019-20)

Con la ilusión de un niño que cumple su sueño, así llegó Álvaro al Metropolitano. Cayó de pie, pese a su ‘imperdonable’ pasado blanco, debido a sus continuas demostraciones de amor al Atlético. Su entrega innegable y su eficacia aceptable, visto los casos recientes y lo presente, sin embargo nunca titular en la cabeza del Cholo si Costa estaba para jugar.

En su corta pero intensa etapa como colchonero, ha anotado más goles que el de Lagarto. En 61 partidos, perforó las porterías rivales en 22 ocasiones y sirvió cinco goles a sus compañeros. Esta última campaña fue el máximo artillero, pese a ello, suplente en Anfield y contra el Leipzig, gota que colmó el vaso de la paciencia de Morata y que propició su salida y la consecuente llegada de Luis Suárez.

En las botas del Uruguayo está ahora cambiar esta fatídica tendencia y retornar el esplendor a la delantera del Wanda Metropolitano, como lo hiciera antes en el Camp Nou. Hasta la fecha su rendimiento es notable, sobre todo en los 20 minutos de su debut (dos goles y una asistencia). Parece que el 9 del Atlético de Madrid no le pesa.

Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, pero si había alguien indicado para heredarlo, hacer que vuelva a relucir como antaño y romper la maldición, ese es El Pistolero.

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