Simeone: “Nunca he sentido ese aura de perdedor alrededor del Atlético”

Redacción Atletimanía

Diego Pablo Simeone se sinceró con el diario argentino La Nación con quienes repasó su carrera, algún asunto personal y sus recientes éxitos con el Atlético.

Señalado si perdían: “Cuando vos haces 50 puntos en la primera vuelta, una cosecha estratosférica, entras en una calle sin salida. Desde ese momento, y sabiendo que Real Madrid y Barcelona te iban a perseguir hasta las últimas consecuencias, el desafío pasaba a ser enorme. El Barcelona, en 2021, hasta el partido con Granada, era una bestialidad, ganaba todos los partidos. Y el Madrid, en una liga en la que todos dicen que fue mala, perdió sólo cuatro partidos, igual que nosotros. En definitiva, todo eso elevó aún más nuestra conquista. Pero si empatábamos contra el Valladolid, porque el fútbol es fútbol y podía pasar, iban a hablar del ‘Pupas’, y ese maleficio de perdedor alrededor del club, que a mí nunca me tocó vivir. Como jugador y como entrenador me tocó vivir momentos extraordinarios, muchísimos más buenos que malos, y los pequeños malos fueron haber perdido una final de Champions…, en el minuto 93 y otra final de Champions… por penaltis. Conociendo el mundo del fútbol, sabía que se trataría de un pasaje muy duro en caso de derrota. Me iban a apuntar.”

¿Hubiese sido justo campeón el Madrid?: “Como siempre digo, el mejor es el campeón, pero creo en ese caso la justicia se hubiese hecho la distraída. Lo más grande que logramos en el Atlético de Madrid en las dos ligas que ganamos fue el consenso del medio español: en ambos casos se reconoció la justicia del campeón, y eso, para mí, no tiene precio. Me han llamado entrenadores de la Liga para felicitarme por los méritos del título, y ese es el mejor regalo que te pueden hacer como entrenador”

Dos Ligas con siete años de diferencia: “El mayor orgullo que me provocó este título fue convalidar un proyecto que se viene realizado desde hace muchísimo tiempo. En el recorrido de estos siete años, desde la Liga que ganamos en 2014, siempre estuvimos ahí, segundos o terceros. Pero nos faltaba ese empujón definitivo que te lo termina dando la jerarquía. De un Suárez, por ejemplo. Porque el jugador diferente es el que termina resolviendo partidos, como lo hizo Ronaldo en el Madrid, como lo ha hecho siempre Messi en el Barcelona. Pero a esto se llega a partir de un legado; yo se los decía a Juanfran, a Godin, a Gabi, a Filipe, a Costa… ellos marcaron un poco la historia que está atravesando el club. Ellos les marcaron el camino a los que hoy salieron campeones: el club iba a competir partido a partido, partido a partido, con la finalidad de ganar”

De año de transición a campeones: “Cuando hicimos el cambio generacional, de aquellos chicos que nos dieron un montón, los que nombraba, Godin, Gabi, Filipe, Juanfrán, Tiago, Costa… ¿Cuántos quedaron de aquel equipo campeón? Koke y Giménez, que había jugado solo un partido en aquella campaña. Eso habla de una reconstrucción. Quedó a la vista que el año pasado fue una transición, porque llegaban Hermoso, mejores minutos para Lemar, aparecían Llorente, Joao, Felipe, Lodi, volvía Carrasco… Yo veía que se venía una progresión de crecimiento. Por supuesto, intentar ganar es una obligación, por eso competimos hasta los cuartos de final de Champions y volvimos a salir terceros en la Liga. Pero este año hubo algo: aquellos pudieron madurar y todos fueron en alza. Y con ellos, naturalmente, el equipo

Diferencias entre 2014 y este equipo: “Mire, en esto de las comparaciones, lo que a mí más me agrada es advertir las diferencias entre el campeón del 2014 y este. Son totalmente diferentes. Uno tenía más experiencia, gente que sabía jugar un 4-4-2 férreo, organizado, contragolpeador, defensivamente insuperable. Y fue maravilloso. Y ahora logramos ganar con otro sistema, cambiando a la fecha siete. Para los críticos, para aquellos que se empecinan con etiquetarme como defensivo, que eligieron estigmatizarme, yo les digo: nosotros jugamos con Koke, que para los que no lo conocen, es mediocampista ofensivo desde chiquito; jugamos con Llorente, que hizo 14 goles como mediocampista; jugamos con Lemar, que es un mediapunta o enganche, reconvertido en medio centro interno; jugamos con Carrasco de carrilero, y es delantero; jugamos con Trippier, que con el pie es un genio técnicamente; jugamos con Hermoso, que es un central con una salida extraordinaria… La gestión de este equipo es totalmente diferente al juego de aquel que ganó en 2014, en Barcelona. Y eso habla de creatividad, habla de un afán por reinventarse. De eso se trata al fin: reinventarse continuamente”

El equipo por encima de todo: “Todo empieza y terminan en el equipo. Y cuando digo equipo, hablo de todo: no me puedo detener en una fase ofensiva y una fase defensiva. Ese fútbol ya no existe. Este año tuvimos un delantero extraordinario como Suárez y la media de goles subió. Como sucedió con Costa antes, como sucedió con un goleador fabuloso como Griezmann. Y la media sube, no en función de la idea del entrenador, sino de acuerdo a la ejecución de los jugadores en base a la idea del entrenador”.

Oblak el mejor portero del mundo: No tengo ninguna duda de eso: desde hace años Oblak es el mejor de todos. Fue creciendo en todos los sentidos: en personalidad, en gestión de vestuario como capitán, en ser un portero determinante para momentos importantes. Como siempre sucede, el que gana es el más mirado. Y probablemente, al no haber ganado ni una liga ni una Champions en estos últimos años, ganar la Europa League y la Supercopa europea no alcanzaba para formalizar lo que yo ya sé: incuestionablemente es el mejor. Tiene una fantástica frialdad para atajar, porque lo que él transmite es tranquilidad, y eso es lo que necesita un equipo campeón. Yo nunca vi un equipo campeón que tenga un arquero malo, jamás, imposible”

El Cholo, ¿un técnico defensivo?: “No, para nada. Soy muy respetuoso de todas las opiniones porque creo en la crítica. El fútbol es tan polémico como abierto y yo considero que nadie tiene la razón. Pero sí se busca etiquetar, etiquetarme. Y se olvidan que en el Estudiantes campeón también ganamos, después de 25 años, con un equipo súper ofensivo, con Pavone, Lugüercio, Verón, Sosa, con Galván que se desprendía… Y con River en el año del campeonato, con Ariel Ortega, con Falcao, Abreu, Buonanotte, Abelairas… Pero bueno, no importa”

Sufrimiento en algunos partidos: “Nosotros perdimos 5 puntos contra el Levante en febrero, en dos partidos seguidos, mereciendo ganar los dos partidos y haciendo figura al arquero, pero empatamos y perdimos porque no tuvimos contundencia. Contra Alavés, por dar otro ejemplo, ganábamos 1-0 y tuvimos un montón de ocasiones, pero no convertimos. Pasa el tiempo, y cuando entras en los últimos 15 minutos, los rivales juegan, crecen, se sienten vivos porque no los mataste, y buscan jugar con tus miedos. Y también juega la experiencia en momentos cruciales que vos tengas en la cancha: nosotros sólo teníamos a dos campeones en la cancha, Suárez y Koke. El Madrid tenía 12 campeones, y Barcelona, 8, en todos los partidos. A mí que me tocó jugar, yo sé lo que les pasa. Y lo sé hasta el punto que, como entrenador, percibo que no están para el 2-0 y sí para sostener el 1-0. Porque también está la posibilidad de que por poner tres delanteros para hacer el 2-0, no lo marque, y me empaten 1 a 1. Entonces vienen todos ustedes y me dicen ‘¿por qué no cerraste el partido?’. Porque el fútbol tiene, como colofón, el resultado. ¿Te imaginas una conferencia, donde un periodista me diga: ‘Quiero felicitarlo míster pese el 1-1 porque celebro su audacia para ir a buscar el segundo gol’?. ¡No, vamos! Imposible. Serían los primeros en criticarme, me caerían diciendo ‘por qué no fuiste vos, no fuiste capaz de sostener, de mantener, y ahora el equipo es irregular, es débil…’ Es fútbol. Siempre te van a pedir resultados, y cuando no haya resultados, te van a pedir que te vayas.”

Enfados de los jugadores en los cambios: Hablo mucho con los jugadores. Pero no lo vivo como una falta de respeto para mí, es una falta de respeto para los compañeros que tienen que entrar a jugar. Nunca se explica qué tipo de enojo es. Entonces yo digo: ‘Pregúnteles a ellos por qué están enojados’. Puede ser por muchos motivos. Pueden estar enojados porque quisieron hacer más y no pudieron, porque hicieron un mal partido, porque el entrenador hizo un cambio que a ellos les pareció injusto…, hay un montón de posibilidades. No se queden con que está enojado con el entrenador. Vayan, pregúntele al jugador y escuchen qué dice

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