Simeone y el peso de la derrota

EFE

Desde el 16 de mayo de 2021, el Atlético de Madrid no había dispuesto de tantas ocasiones, once, en un partido oficial como este domingo contra el Barcelona, del que salió derrotado, descartado definitivamente de la Liga, entre el contraste de sus 70 minutos de reacción y de los 20 anteriores que pusieron en evidencia al equipo de Diego Simeone, que ha recibido nueve de sus últimos once goles en el primer tiempo.

A 14 puntos de la cima de la tabla, con la inquietante brecha abierta con la tercera posición de la Real Sociedad, a la que mira cinco puntos por detrás; rebasado por el Betis y fuera de las plazas de la Liga de Campeones que se plantea como «mínimo objetivo» o meta del club, porque el equipo realmente aspiraba a más, el conjunto rojiblanco alcanza la decimosexta jornada con tan solo 27 de los 48 puntos por los que ha competido.

Es la segunda peor puntuación a estas alturas de la era Simeone. Sólo están por debajo de los 26 de 2019-20 con el mismo número de encuentros disputados. A una distancia expresiva están las mejores (los 43 de 2013-14 o los 39 de 2020-21) desde que asumió el mando en 2011-12. Y jamás había sufrido tantas derrotas en un inicio de temporada como ahora, cinco, por las cuatro que eran su récord en 2016-17.

«No es una situación preocupante. Es una situación que te tienes que ocupar como lo estamos haciendo para, partido a partido, ir mejorando de acá al final», expuso Simeone, cuyo equipo fue víctima de otro inicio de encuentro, tan recurrente en esta temporada, sobre todo en el último tramo, en el que visibiliza un problema.

Incapaces de remontar

De sus últimos once partidos, siete los empezó por detrás en el marcador. Y nueve de los once tantos encajados en todos ellos corresponden al primer tiempo, siete de ellos antes del minuto 25 de sus encuentros. Sólo ganó uno de ellos: la remontada 1-3 al Arenteiro de Segunda RFEF en la segunda ronda de la Copa del Rey, el pasado 22 de diciembre

Los demás los perdió (cuatro de ellos, 0-1 con el Barcelona, 1-0 con el Mallorca, 2-1 con el Oporto y 3-2 con el Cádiz, con cinco de esos siete tantos en contra antes del minuto 25) o los empató (el 1-1 ante el Espanyol y el 2-2 ante el Leverkusen que lo apeó de la Liga de Campeones en la fase de grupos por segunda vez desde que lo dirige Simeone).

Ha ocurrido más veces a lo largo de toda la campaña. Hasta en cuatro ocasiones más. En las derrotas 2-0 con el Brujas, 1-2 con el Real Madrid, 2-0 con el Leverkusen y 0-2 con el Villarreal, cuando también recibió el primer tanto y no le dio para rebelarse contra el resultado, en contraste cuando no ocurrió tal hecho en sus partidos.

La comparación es llamativa: de los restantes 14 choques de este curso en los que su rival no se adelantó primero en el marcador, venció en once de ellos e igualó en otros tres, nada más uno de ellos sin goles. Sus porterías imbatidas, hace años una norma, hoy son una circunstancial puntual. De sus 25 partidos de esta temporada, dejó su marco a cero en ocho. Menos de un tercio de ellos.»Es algo en la cabeza, algo mental»

El porqué admite muchas explicaciones. Jan Oblak, el segundo capitán del Atlético, cuya ascendencia en el vestuario es enorme, dio la suya: «No creo que sea de planteamiento. Es algo en la cabeza, algo mental, no se por qué hemos entrado al partido con un freno, con miedo. Hemos esperado que el Barcelona haga algo y luego despertamos».

«No es la primera vez que nos pasa. Nos está pasando bastante a menudo en los últimos años, pero no hay respuesta para eso (…). La solución está en la cabeza de cada uno. Es una cosa psicológica. No sé por qué nos ha pasado eso. Tampoco soy psicólogo que podía explicar el porqué. Pero no tengo ninguna duda de que vamos a demostrar y vamos a quitar esta costumbre que nos ha pasado últimamente, que muchas veces hemos regalado la primera parte», enfocó el guardameta esloveno al término de la derrota por 0-1.

Hay diferentes perspectivas para rebuscar un entendimiento a tal hecho, aparte del mental. El miedo que desprendió el Atlético ante un Barcelona por debajo de la altura temible de otros tiempos se palpó después de los primeros instantes, fuera de todo lo que había ensayado Simeone después del triunfo en Oviedo y de las dos sesiones previas al partido contra el Barcelona en el Metropolitano. Hasta en el sistema de juego.

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