El día que Maradona fue un atlético más

El día que Maradona fue un atlético más

Santiago T. Peredo

Todo es idílico, ahora, en el Atlético de Madrid. Desde hace ya más de una década se le puede considerar un referente en Europa, los títulos son casi una obligación y rebosa estabilidad institucional, económica y deportiva… pero no hace mucho tiempo, todo era un absoluto caos.

A finales del siglo pasado y comienzos de este, el club estaba sumido en una profunda crisis que abarcaba todos los sentidos, y que parecía no tener fin. Año tras año, los rojiblancos fracasaban en todos sus intentos de volver al lugar que les correspondía por historia, o dicho en otras palabras, volver a ser ‘un grande’.

Pero hubo un día de inflexión, un partido en el que el Atlético puso la primera piedra de un camino que, a día de hoy, sigue construyendo. Y aquí es donde entra en escena el gran Diego Armando Maradona.

El 27 de agosto de 2008, los rojiblancos tenían la oportunidad de volver a la Champions League tras 11 años de ostracismo. Para ello, debían remontar el 1-0 cosechado en Gelsenkirchen ante el Schalke. El equipo dirigido por Javier Aguirre, y comandado por Forlán y Agüero se encontraba a las puertas de cambiar la dinámica pesimista que, por aquel entonces, inundaba el Vicente Calderón.

No estaban solos. Estadio y afición se vistieron de gala, sabedores de que era una fecha imprescindible para el futuro del club, y El Diego, emparentado con el Kun por la relación entre este y su hija Gianinna que trajo al mundo al pequeño Benjamín, tampoco se lo quiso perder.

Como si de un talismán se tratara, el 10, vio, celebró y presenció uno de los grandes partidos de la historia moderna colchonera. No sólo remontó el Atlético. No sólo regresó a la Liga de Campeones, sino que lo hizo por la puerta grande… un 4-0 con una actuación estelar de su ‘yerno’. Marcó y asistió el argentino, al que acompañaron Forlán, Luis García y Maxi Rodríguez.

Así se puso la primera piedra del nuevo Atlético de Madrid. Así comenzó su arduo camino para volver a ser ‘un grande’. Tal fueron las emociones vividas por El Diego -y él era mucho de emociones- en aquel partido, que se convirtió en un asiduo en el palco esa temporada. Diego Armando Maradona no jugó nunca en el equipo rojiblanco, y tan sólo disputó un partido en el desaparecido Calderón… pero D10S fue un atlético más el día del renacimiento.

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