Simeone, Reinventarse o morir

Los más viejos aficionados que anduvieron cabizbajos, por el paseo de los melancólicos, mil y una veces, ahora ya sonríen, sonríen por ver a su Atlético de Madrid luchar cara a cara con los mastodónticos equipos europeos, se sienten grandes… aunque no hace mucho, ni soñaban con esas disputas.

Este cambio radical de tendencia, tiene un único culpable, Diego Pablo Simeone, o mundanamente conocido entre los hinchas rojiblancos como el Cholo. Este hombre consiguió tornar la tristeza en alegría, la demencia institucional en cordura y al Atlético en un grande; gracias a un sistema de juego basado en un espectacular tramado defensivo y una super eficacia goleadora, muy pocas veces vista en el panorama mundial del fútbol.

Este sistema arcaico pero eficaz, fue justificado por la falta de recursos futbolísticos y económicos que el club precisaba en ese momento, y apodado por él como el fútbol del equipo del pueblo… hasta ahí todo correcto, nada que reprochar, el Atlético lo ganó todo a excepción de esas dos fatídicas finales de Champions League.

El problema de la cuestión es que 8 años después el equipo sigue jugando exactamente igual, pero sin esa garra y sentimiento de pertenencia que transmitió a sus primeros discípulos (Godín, Tiago, Gabi…); el equipo no genera ocasiones y da la sensación de inestabilidad defensiva. Esto podría ser lógico y normal en un equipo que no hubiera crecido económica, social y deportivamente como lo ha hecho el Atlético de Madrid, con el cambio de estadio, el aumento de aficionados y el fichaje de jugadores específicos, para generar buen fútbol (Lemar, Joao Felix, Lodi…).

Diego Pablo parece no querer evolucionar, anclado en un fútbol de equipo pequeño, al que los futbolistas de la actual plantilla parecen no adaptarse y que recordemos, dio muchas alegrías a los colchoneros, pero también dos de sus más amargos recuerdos, personificados en una persona (Sergio Ramos), dos ciudades (Lisboa y Milán) y una ya reconocible falta de valor en momentos cruciales del argentino.

El Atlético y el Cholo tienen dos opciones: la conservadora de los viejos aficionados, que dicen “no toquemos nada, que antes, mira como estábamos” o la del joven y hambriento aficionado rojiblanco, cansados de ese paso atrás tan defensivo, que se desgañita gritándole a los cuatro vientos que “por lo menos muera intentando jugar”.

Una cosa está clara, Simeone, haga lo que haga, es incuestionable en el club, pero… ¿sabrá reinventarse ahora que puede? ¿o morirá con sus ideas?.

Santiago Toca Peredo

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